miércoles, 21 de septiembre de 2011

EL CORAZÓN DE NAIARA... 4 ... Tempestad Vital...

El 23 de mayo, Naiara y yo celebramos nuestros cumpleaños... Una fecha especial, las dos géminis, volubles, enamoradizas quizás en mayor medida de la vida entera que de una persona en especial... Las dos iguales, en apariencia, que no en vano proveníanos de la misma "colección de alta costura genética"...

Yo estaba muy nerviosa... mucho más que ella, por supuesto... y tenía prácticamente decididas las palabras que me gustaría pronunciar en sus oídos durante la primera noche de acampada en la finca de mis padres, la que tenía el embarcadero en la zona norte del embalse de Entrepeñas y Buendía...
Desde hace muchísimos años, comenzábamos allí la temporada estival, y siempre bajo la supervisión de alguno de los adultos de la familia, casi siempre mi tío Cosme o Damián, que nos vigilaban desde el chalecito "pero estamos demasiado viejos para dormir en el suelo"... y nuestro refugio cuando se ponía a llover o, simplemente, respondíamos a la "llamada de la Naturaleza"... era como ir de camping... pero sabiendo que tienes a pocos metros una cama mullida, con mantas, calentita, una buena cocina, y un par de hermosos cuartos de baño... De otra manera, supongo que nuestros padres no nos habrían dejado irnos solas, durante la primavera o el verano...

Nuestra querida tienda canadiense, que conquistamos hace tres años dando un audaz golpe de mano... contra nuestras madres... nos esperaba en el lugar de siempre, y con los mismos materiales de acampada que habían visto poco mundo: en la leñera... Acostumbradas por tantos años de acampada, tardamos muy poco en montar la tienda, inflar la colchoneta de matrimonio, y desplegar el enorme saco de dormir... luego, colocamos los camisones debajo de las almohadas, porque la vida en la Naturaleza no está reñida con la comodidad, y nos pusimos a calentar un par de latas de raviolis en el camping gaz... Es cierto, habríamos terminado antes usando el micro-ondas, mas perdería su encanto... Y, por no variar, fuimos a lavarnos los dientes al aseo de invitados... y un par de cositas más...

A las diez y media de la noche, estábamos las dos, reclinadas sobre varios troncos de árbol, recubiertos por una manta, y mirando el fuego... Siempre me han llamado la atención las llamas... La manera en que se retuercen, iluminando su entorno... y consumiéndolo todo a su paso, como el amor... que yo sentía por Naiara... Vale, es cierto que era mi prima hermana gemela, y que nos unían lazos de sangre por todas partes... Pero no podía evitar aquella fascinación, que me devoraba el alma...

Me estremecía por dentro cada vez que me rozaba, aunque fuera con el dorso de su malo... Estaba excitada, Muy excitada, puesto que llevaba casi tres años reprimiendo lo que me nacía del corazón... Cada vez que nos abrazábamos, una extraña energía me recorría todo el cuerpo, desde la punta de mi nariz hasta el dedo gordo del pié... Con cada caricia, por dentro, me ponía a temblar... Estaba bellísima aquella noche, incluso con las zapatillas de felpa, los vaqueros, la camiseta blanca y la camisa de leñador, abierta... Las la luz de las llamas rielaba sobre su pelo... Incluso el vapor de su taza de té, que soplaba cuidadosamente, parecía sexy por el contacto con su piel...

Tenía que arriesgarme... Tenía que dar un salto de fe, quizás al vacío, quizás hacia el desprecio y el olvido... pero siempre había otras posibilidades, ¿verdad? Incluso el enorme riesgo... de ser correspondida por ella... Yo tenía mil discursos preparados, mil cosas por decirle, mil ideas que bullían en mi mente... Le cogí la mano... o más bien lo intenté...

Porque Naiara tomó la iniciativa... y, poniéndome un dedo sobre los labios, me dijo una sola palabra... en la que estaban contenidas varios miles... de sueños... de ensueños... de anhelos... de pasiones... de ficciones... porque solo me dijo, con esos increíbles labios que yo me moría por besar desde hace tanto tiempo... "Besame"...

Y no hizo falta nada más...

No pienso contarte lo que hicimos o dejamos de hacer aquella noche... porque considero que forma parte de nuestra intimidad... Si bien es cierto que empezamos a amarnos sobre la manta, cerca de la hoguera... Fueron sobre todo besos exploratorios, leves caricias por encima de la ropa, tiernos abrazos... y sobre todo, besos... cuya intensidad fue aumentando gradualmente... Luego, y ya con la ropa medio fuera de su lugar, nos metimos en la tienda... Y nos desnudamos mutuamente sobre el saco de dormir... Durante unos minutos, nos quedamos allí, mirándonos, de rodillas, y nos empezamos a besar de nuevo...

Cada vez que yo intentaba hablar, ella me callaba, con otro beso... o bien con una caricia... o con un gesto... Resultaba incluso frustrante el que no me dejase hablar... ¡con lo bien pensado que lo tenía todo! pero no hubo manera... Aunque consiguió callarme por completo cuando me tumbó sobre la colchoneta... y empezó a besarme por todo el cuerpo... haciéndome gemir entre un marasmo de oleadas de placer... Quizás fuera porque yo lo estaba deseando desde lo más profundo de mi alma... O porque ninguna de las dos tenía demasiada experiencia... Pero de todas formas, fue una de las noches más intensas que recuerdo... de toda mi vida...

Solo a la mañana siguiente, después de habernos quedado dormidas un ratito con las primeras luces del alba... cuando nos abrazábamos de nuevo en la tienda, después de habernos bañado desnudas en el embalse de Entrepeñas y Buendía, bajo las mantas para entrar en calor... solo entonces me dejó empezar a hablar Naiara... aunque no llegué mucho más lejos del "Naiara, tengo una cosa que decirte..." cuando me puso una vez más el dedo en los labios... no voy a precisar en cuales... y entonces fue ella quien comenzó a hablar...

"Natalia... yo también tenía una cosa que decirte... mejor dicho, varias... la primera, que siempre he sentido por ti algo especial, fuerte, hermoso... que me he dado cuenta perfectamente de los esfuerzos que has realizado durante estos tres años, desde la noche en que descubriste que me amabas... Que esta noche ha sido muy especial, para las dos... y que yo también te amo...

No, todavía no te pongas a sonreir, Natalia... Porque no te amo como tú deseas... Todavía no tengo clara mi orientación vital, Natalia... y aunque no me arrepiento, para nada, de lo que hemos disfrutado y experimentado juntas... Necesito que me dejes respirar un poco... que me des tiempo para madurar, para descubrir mi espacio...

Eres una persona super importante paa mí, Natalia... pero ahora mismo, necesito más una hermana, que una amante... necesito una confidente... alguien que me acompañe, que me guíe... y, sobre todo, que no me juzgue... igual que yo no pienso hacerlo contigo... nunca...

Te amo, Natalia... pero mi corazón todavía tiene que encontrar su camino... Dame algún tiempo, por favor... pero no me prives de tu amistad, de tu cariño, de tu ternura... Y no me juzgues por no poderme entregar por completo a ti... ni a nadie en este momento..."

Por supuesto, que no la he juzgado... ¿Quién soy yo para juzgar a nadie, sobre todo en las lides del amor? Y hemos seguido siendo amigas, hermanas, confidentes... pero no amantes... Sí, es cierto, nos hemos acostado dos o tres veces, cuando teníamos las defensas bajas o las hormonas muy altas... o quizás incluso tuviera la culpa la botella de Lambrusco... Han pasado los años, y las dos hemos tenido alguna experiencia con otras personas, pero nada serio... Y en ningún momento ha disminuído mi amor por Naiara: todo lo contrario... porque realmente hemos tenido tiempo de conocernos en todos los aspectos: nuestra música preferida (yo, Pink Floyd, ella, Franco Battiato...), nuestros libros ("El señor de los anillos" contra "La ladrona de libros"), nuestros platos (coincidimos en los huevos fritos con patatas y chorizo), nuestros lugares mágicos (¿acaso dudabas que sería la tienda de campaña canadiense?), y varios centenares de cosas, de recuerdos, querencias y ausencias que configuran un ser humano...

Y esta noche, hemos regresado al embalse de Entrepeñas y Buendía... Y hemos montado la tienda nada más bajar del cochecito que me compré para el trabajo... El menú, latas de raviolis... y una botella de Lambrusco bien frío... Naiara me ha comentado que tenía algo importante que decirme... Pero esta vez, seré yo quien la bese, y robe las palabras de su boca...

"Que no se rompa la noche, por favor, que no se rompa..."

Y que las luces del alba me traigan la respuesta, los sentimientos, que tanto ansío... que también estén vivos, fogosos y rebeldes... en el corazón de Naiara...


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