
Al principio, fueron las cosas pequeñas... siempre he sido bastante maniático con el orden, y desde que estoy haciendo la maqueta del barco, lo soy mucho más... por eso, me fastidiaba bastante que tocasen mi mesa de trabajo, porque la más pequeña pieza pintada tiene detrás un gran trabajo y mucha paciencia... y por eso, me sorprendió encontrar varias sueltas, y el barco en una posición distinta... luego, fueron cosas más importantes, como los cambios de temperatura al entrar en una habitación (últimamente, en mi despacho siempre hace más frío que en el resto de la casa), la impresión fugaz de que algo se movía en el pasillo (por eso puse una cortina, para tapar la cristalera de la puerta), pero sobre todo, las luces: casi prefiero coger la linterna, antes que pulsar el interruptor, pues se encienden y apagan con un ligero retardo unas sobre otras, creando un efecto inquietante en el punto en que dobla el pasillo... eso por no hablar del teléfono, que una vez más, y estando solo en casa, ha vuelto a sonar cuatro veces, y el único número que aparecía en toda la tarde era el de mi propia casa... con pequeñas cosas como esta, y otras que te contaré, entenderás mejor cómo empezó todo...
Tengo que hablarte de mi casa, de las razones por las que mi mujer, nuestro gato y yo nos mudamos a la periferia. Al morir mi padre, herede un piso en pleno centro de Madrid, en una casa muy antigua, y que nunca me gustó; le hice una buena reforma, disfrutamos de él (y de nuestro querido vecino de arriba, con sus lecciones de salsa a la una de la madrugada, sus peleas, y la salvaje de su hija jugando al basquet por el pasillo), y tuve la suerte de encontrar un comprador, y un buen piso en las afueras... Abandonamos por lo tanto el centro, y nos vinimos a un piso amplio y cómodo, donde todas las habitaciones son exteriores, pero únicamente el comedor, mi despacho y el dormitorio dan al jardín de la comunidad... Un bucólico entorno, donde relajarme paseando al gato... o al menos, eso pensaba...
Nunca me han gustado los fantasmas, y mucho menos desde que estuve a punto de morir la primera vez... Fue durante unas vacaciones en Italia, un mes de agosto de hace muchos años, cuando se nos ocurrió a dos Noruegas y a mí aprovechar una oferta de la Escuela de Idiomas, y pasar el fin de semana navegando desde Roma hasta la isla de Ventotene, un lugar de gran belleza, pero extremadamente caro... El velero estaba muy bien cuidado, el capitán era el típico pirata, a quien solamente le faltaba la pata de palo y que había cambiado el loro por Alina, su hija de 8 años... Ahora debe ser una auténtica princesa, han pasado más de 15 años... El agua tenía una claridad impresionante, por lo que me puse las aletas, las gafas, y salté por la borda, sumergiendome hasta el fondo, para buscar una caracola... Lo más seguro, me confié demasiado, pues de repente, con el trofeo en la mano, me dio una especie de mareo, y tuve que subir muy rápido... Como pude, alcancé la superficie, entre todos me izaron a bordo, y creo que me desmayé, sangrando por nariz y oídos... Lo siguiente que recuerdo, fue la presencia de un médico, con su pantalón blanco, su camisa hawaiana, su perilla y su bigote blancos, que se inclinaba sobre mí, para decirme: "Ora non vieni con me..." (Ahora no vienes conmigo...) Lo siguiente que recuerdo, fue despertarme de nuevo, extendido sobre la cubierta de madera, y con las caras de todos inclinandose sobre mí... Por cierto, a Alina le encantó su caracola...
Han pasado muchos años desde entonces, he trabajado en muchos sitios, he leído y visto muchas cosas, pero si hay algo con lo que no contaba, es con tener al enemigo en casa...
Con el tiempo, mi temor hacia los fantasmas, hacia aquellas cosas que no puedo ver ni controlar, se ha convertido casi en algo bastante enfermizo, y aunque he conseguido cotrolarlo un poco sometiendome a una exposición progresiva, por ejemplo, a través de series de televisión como "Medium", o "Entre fantasmas" (que me gustaba sobre todo por lo preciosa que es Jenifer Love Hewit), o bien leyendo artículos de divulgación en internet y algún libro sobre el tema... Mi mujer se ríe de mí, pero yo jamás me acerco a la zona donde guarda sus películas de terror ("Ghost ship", "The Ring", "El diario de Ellen Rimbauer" y otras lindezas por el estilo), pues siempre le digo que en esa zona noto una energía muy negativa... si ella supiera...
Los objetos, igual que los lugares o las personas, se pueden cargar de energía negativa o positiva, es algo que está científicamente demostrado, pero que eres muy libre de creer o no... Piensa un poco cuales son los elementos clásicos de una historia de fantasmas: 1) una persona o personas que llegan a un lugar nuevo, de manera voluntaria o involuntaria; 2) en dicho lugar, o en sus cercanías, ha muerto una persona o grupo de personas en circunstancias trágicas; 3) el espíritu o espíritus exijen venganza sobre los vivos; 4) sucede algo, generalmente una sesiónde ouija, que libera las fuerzas del mal; 5) o bien una de las personas está emparentada con aquella que cometió la injusticia; 6) aunque lo más habitual es que llegue un "sensitivo", y empiece a notar los cambios; 7) los problemas o las manifestaciones se intensifican; 8) los fantasmas se cobran su venganza, matando o enloqueciendo a los vivos; 9) todavía es posible un último susto, un golpe de efecto, que te sobresalte... Piensalo bien, es un esquema a prueba de fallos, que encontrarás en películas como "El resplandor" (la primera versión, la segunda es una basura), en leyendas como "El Monte de las Ánimas" (de Gustavo Adolfo Becquer), en libros como "El Traje del Muerto" (de Joe Hill)... solo son algunos ejemplos de fantasmas "malos" y que buscan el mal, la locura y el exterminio, porque los "buenos", aunque tengan su importancia, no venden tanto aunque me resulta imposible no llorar con la escena final de "Ghost"... y a mucha gente le pasa lo mismo...
Por desgracia, desde mi segunda muerte, los únicos que veo, o mejor dicho, que siento o que intuyo, son de los "malos"... Sí, soy un sensitivo, siempre lo he sido, pero ambas experiencias me han llevado a cuestionarme muchas cosas... Afortunadamente, para sentir hay que estar abierto a las influencias externas, es decir, no sientes siempre y en cualquier momento, solo lo haces cuando estás preparado... bueno, eso no es del todo cierto, siempre te pueden pillar a traición, en momentos de gran cansancio (como tras una jornada de 12 o 14 horas), o en el duermevela anterior al sueño... Entonces, siempre de refilón, los intuyes, como una presencia mal intencionada, en las zonas más oscuras de la habitación, o debajo de una escalera, en el portal de tu casa... o en tu propio dormitorio... A veces me sorprende el orgullo que sentimos los vivos, la manera en que insistimos en que solamente existen aquellas cosas que podemos tocar y demostrar (se conoce que hay mucho tomista suelto), y nos olvidamos de todas aquellas cosas y personas que nos han precedido... Sí, cuando mueres, la tradición habla de la luz blanca, del camino al cielo, del encuentro con los seres queridos... también se habla mucho de aquellos que tienen cuentas pendientes, como por ejemplo por un mal de amores... pero generalmente no te menciona la parte contraria, es decir, todos aquellos espíritus atormentados, confundidos o directamente malvados, que prefieren anclar sus raíces en el suelo, en la Tierra, y vagar por siempre, atormentando a los vivos...
Generalmente no puedo verlos, ya te he dicho que soy un sensitivo, pero sí puedo percibir oscilaciones en la luz, condensación de la oscuridad, y muchas veces, esa impresión, ese convencimiento de que te están mirando fijamente desde un lugar cercano, da igual que se trate de la puerta de tu despacho, desde el jardín, en el tunel del metro, o incluso en aquel pueblo perdido camino de Asturias, donde paras unos minutos para que el gato estire las patitas y relajarte después de muchas horas de camino... Son cosas que no puedes explicar, que sientes, que intuyes... y el tiempo te acaba dando la razón, incluso a pesar tuyo... Por ejemplo, he trabajado durante varios años viglando unas dependencias ministeriales, dentro de un Palacio... Durante la noche, hay que hacer varias rondas, para comprobar la interidad del edifcio... uno de los puntos de control se encuentra en el despacho más representativo... y sin embargo, todos los vigilantes evitamos estar en ese despacho con la medianoche, pues en varias ocasiones se ha materializado el fantasma de una duquesa, reclamando a quien esté allí que le prepare la cama, pues se quiere acostar... En otra sede del mismo ministerio, que se usó como "checa" durante la Guerra Civil, está documentada la existencia del espectro de una niña, de unos 10 años, que campa a sus anchas por el Archivo Viejo, generando al mismo tiempo súbitos descensos de la temperatura, y moviendo las hojas de los legajos en un lugar donde no hay ventanas ni corrientes de aire... Pero donde más me asusté, fue en los servicios y vestuarios del segundo sótano, pues se utilizaron, al menos el de caballeros, como zona de tortura, puesto que eran mucho más fáciles de limpiar después de las "sesiones de re-educación", un par de baldes de agua eran suficientes para adecentar la zona... y si el sospechoso moría por culpa de la paliza, bueno, uno menos... y allí murieron muchos, era increíble la cantidad de tristeza y de desesperación acumuladas en aquella habitación rectangular, dividida solamente por los cubículos de las duchas...
Curiosamente, los humanos en general, y los videntes y los sensitivos en particular, hemos contado desde hace milenios con diversos aliados, para ayudarnos a detectar los lugares nocivos, aquellos que acumulan un mayor número de experiencias traumáticas, y por lo tanto, de energías negativas: me refiero, claro está, a los perros y los gatos... Ignoro si los peces de colores tambíen pueden detectar a los espíritus nocivos, pero aunque así fuera, la interacción con ellos es mucho más limitada... A nuestro gato nunca le gustó una habitación de nuestra antigua casa, el dormitorio secundario concretamente, y otras veces le sorprendía maullando al final del pasillo, mirando fijamente la puerta del trastero, como si quisiera entrar; para luego salir huyendo en cuanto le abría la puerta... En esa casa no había paz, independientemente del vecino o de los ruidos del restaurante de abajo... Y aunque las cosas mejoraron bastante después de que el capellán del Hospital la bendijera, nunca encontramos la paz en ella... bueno, y tampoco el capellán salió especialmente bien parado, pocas horas después, sufrió una apoplejía, de la que se va recuperando lentamente... Ahora mismo, nuestro gato gordo y negro está sentado en una silla, observando atentamente el movimiento de mis manos sobre el teclado, mientras que ronronea suavemente... Todo va bien...
Comprendeme, no pretendo que te creas lo que estás leyendo, ni que te pongas a mirar por encima del hombro, para comprobar si tienes alguien mirándote aunque estés solo en la habitación, ni mucho menos que adoptes un perro o un gato (que hay miles que necesitan un hogar)... Solamente te digo que hay muchas más cosas al margen de las que puedes ver con claridad, que algunas sombras encierran secretos, y que por cada humano que vive en este momento, puedes imaginarte dos o tres fantasmas (eso tirando por lo bajo), y no todos ellos tienen buenas intenciones... Cada acto, bueno o malo, que cometes, siempre tendrá testigos, que pueden ser buenos, indiferentes o malos... Y te cuento todo esto, para que lo sepas, por tu propio bien... Y para que no te pille por sorpresa...
Si hacemos una clasificación de los seres humanos con poderes "especiales" en lo que se refiere a su relación con el mundo de los espíritus, nos encontramos con diversas categorías: los mediums, los videntes, los sensitivos, los guardianes, los magos y los brujos son algunas de ellas, hay más, pero tampoco hace falta que conozcas tantas de golpe. Los videntes tienen una comunicación bidireccional, y en ocasiones permanentes, con el mundo de los espíritus, aunque también hay mucho farsante, por desgracia; los sensitivos intuyen cosas, sienten los cambios en el ambiente, en la atmósfera, cuando se presenta un espíritu, y pueden establecer barreras psicológicas, en ocasiones concretas pueden ver a los espíritus; los guardianes se encargan de vigilar el uso que se haga de los poderes espirituales, y solucionan conflictos; los magos utilizan sus propios poderes para canalizar las energías del mundo espiritual, y hacen otras muchas cosas; y los brujos manipulan un poder existente para sus propios fines, canalizando especialmente las fuerzas negativas, sin importar la eliminación de la vida humana. Hay otras muchas categorías, y también hay demasiados farsantes, embusteros, mentirosos y aprovechados, pues se trata de un negocio... ¿Cómo distinguir a los charlatanes de los auténticos? Muy fácil: se anuncian en internet, en los periódicos, reparten octavillas, y su finalidad principal es conseguir dinero. Los auténticos, no se suelen anunciar en ninguna parte, y es más fácil que te encuentres un auténtico mago en los alrededores del estanque del Retiro un domingo por la mañana que en un gabinete en penumbras, amenazandote veladamente con usar contra tí su magia negra si no le das todo el dinero que llevas...
Pero yo soy, debo reconocerlo, un sensitivo, y bastante bueno... pero siempre intento mantener bien altas las barreras, seguir adelante con mi vida, con mis proyectos y con mis sueños... porque realmente, aunque tengo la capacidad de detectar los espíritus negativos y las zonas donde se concentran, prefiero avisar a un compañero medium o un guardián, que están más preparado, para terminar con ellos. Sí, conozco unos cuantos trucos sucios, y en varias ocasiones durante mi vida he tenido que llevarme conmigo algún fantasma que ponía en peligro dos vidas muy queridas (la puta afición que tiene la gente a jugar con la ouija...), y he detectado unos cuantos, hasta ahora, en lugares públicos o en mi propio trabajo (me da escalofríos el tramo final de la escalera de incendios... y lo que se esconce debajo), intento ser sincero conmigo mismo, reconocer mis límites, e intervenir cuando es estrictamente necesario... Siempre es adecuado tener alguna forma de canalizar tu energía, una buena limpieza de los chacras ayuda a equilibrar cuerpo y mente, a darte fuerza, y la práctica de algunas disciplinas como el yoga o el reiki también es muy adecuada... Yo, por lo general, prefiero dar largos paseos por el parque, y hacer una maqueta, para abstraerme completamente de todo... cuando surgen los murmullos en el silencio, pongo un disco, o conecto la radio...
Pero eso no va a ser posible... ahora, ya no...
Hace dos semanas, coincidiendo con el solsticio de invierno, desde la ventana de mi despacho, observo un pequeño grupo de personas adentrarse en los jardines de la Comunidad... Algo en ellos me llama la atención, quizás sus ropas, pues todos ellos llevan cazadoras y sudaderas con capucha que oculta sus rostros... El último lleva una mochila roja, mediana, en la que parece estar moviendose algo... Pasan por delante de mi ventana, y dirigen a la segunda zona de tierra, donde por la mañana juegan los niños... Como estoy haciendo cosas más importantes, me olvido un poco de ellos, pero unos quince minutos después, esucho algo que parece un cántico lejano en latín, y veo brillar unas velas, muchas velas, a través de los arbustos... Los cánticos se acentúan, escucho un ruido extraño, y una pequeña nube de humo rojo se eleva en el aire... De alguna manera, intuyo que se han ido, y me voy a la cama... A la mañana siguiente, antes de ir al trabajo, doy un pequeño paseo por los jardines.... Y me encuentro con las marcas de los brujos en el parterre: las velas negras, el pentagrama, y el resto del sacrificio: han descuartizado un gatito negro, y también de un perro, y su sangre y sus restos están esparcidos alrededor y dentro del símbolo... Como no quiero que lo vean los niños, recojo los despojos de ambos animales mientras rezo una especie de oración por sus almas, y en diez minutos ya he regado toda la zona con la manguera del jardinero... Todavía me da tiempo de llegar puntual al trabajo... Y con eso se terminaba todo...o al menos, eso creía...
Pero las cosas nunca salen como uno quiere, y mucho menos cuando tienes que hacer frente a la hechicería... No fue tanto la ocasión, como el lugar escogido, la fuente de los problemas de "esta nuestra Comunidad"... Desde luego, nosotros desconocíamos lo que se ocultaba debajo de los jardines, tan hermosos, con su hierba verde y fresca, con algunas zonas de distintos colores, más verde en algunos sitios que en otros, y con las camelias rojo sangre y los jazmines blancos... Nadie, ni los más viejos del lugar, recordaba lo sucedido en aquella zona, en los límites del Parque del Capricho, en los últimos días de la Batalla por Madrid... pero mejor vayamos por orden...
Dos noches después de la ceremonia, cuyos rastros borré con la manguera, me parece ver movimientos en el segundo parterre, como una especie de fumarola evanescente, que sale de la tierra, y empieza a concentrarse, como una niebla baja, entre los macizos de adelfas y las camelias... "Qué raro, pensé, niebla a estas alturas del año, y cuando hace tanto frío...". Esa noche no hice nada más... Pero la noche siguiente, regresó la niebla, y con la luz de la luna llena, me doy cuenta de que algo se mueve dentro de ella... Pero tampoco esa vez hago nada... La tercera y cuarta noches, la niebla aparece de nuevo, y definitivamente, algo se mueve dentro de ella... La quinta noche, como he estado viendo una peli con mi mujer y nuestro gato, me acuesto más tarde de lo habitual, pero antes de dormir, voy al despacho para revisar el correo... por el rabillo del ojo, observo un movimiento en el jardín, y al levantar la mirada, me quedo completamente paralizado: desde el otro lado del cristal, me observa la cara triste y manchada de sangre de un fantasma... Es un miliciano republicano, lo reconozco por el uniforme que mi abuelo tantas veces me había enseñado en sus fotos de la guerra... No hace nada, simplemente se queda ahí, delante, separados solamente por el cristal... Articula una palabra, pero no le entiendo... y luego, se esfuma tristemente entre la niebla, que ha invadido todo el patio, comienza a expandirse como hielo seco sobre la acera... Sí, tuve miedo, y por eso cerré la persiana, apagué la luz, y me metí en la cama, sin decirle nada a mi mujer...
A la noche siguiente, mi mujer me llama para decirme que tiene que doblar en el hospital, por lo que me preparo una cena ligera (sopa de arroz y una manzana), y con el gato sobre mis piernas, me pongo a ver una película de guerra, creo que sobre Vietnam... Me sorprende lo logrado de las explosiones, de los juegos de luces... hasta que me da por mirar por la ventana del comedor... Algo extraño está sucediendo en el jardín, veo luces entre la niebla, que ya es muy densa, y llega hasta la altura de la ventana. Me pongo la cazadora, las botas especiales, cojo una Maglite y un juego de pilas, y con las llaves del jardín en la mano y el cuchillo de combate en el bolsillo trasero del pantalón, me dirijo a la puerta, y bordeando el edificio, abro la puerta de hierro, y me introduzco en el jardín... La niebla es tan densa, que no se ve a más de medio metro, ni siquiera consigo ver la punta de mis dedos... Además, huele a pólvora, a sangre, a cordita...
A ellos sí los veo... Se mueven, sombras oscuras contra el fondo grisáceo... Una trinchera aparece, dividiendo el terreno... Las luces se apagan, había olvidado que a las dos de la madrugada se desconectan automáticamente... En la calle, las farolas se apagan una tras otra... La niebla lo invade todo, se vuelve más espesa, se extiende más allá de los límites del jardín, alcanzando la parcela vecina, y lentamente allí también se producen algunos fogonazos... Con la linterna en una mano, y mi inútil cuchillo en la otra, sigo avanzando... Y en cierto modo, retrocedo en el tiempo... Pues voces del pasado recitan en mi mente cartas de ambos bandos, y me cuentan la historia de lo que allí sucedió, en los últimos días de la lucha por Madrid...
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